Posición de la la Via Campesina Europa Sobre la comercialización de las semillas, la salud de las plantas y los controles

Coordinación Europea Vía Campesina, 5 de Diciembre de 2012

POSICIÓN DE LA VIA CAMPESINA EUROPA SOBRE LA COMERCIALIZACIÓN DE LAS SEMILLAS, LA SALUD DE LAS PLANTAS Y LOS CONTROLES

DOCUMENTO DE TRABAJO, 5 de Diciembre de 2012

La Comisión Europea ha circulado a principios de noviembre de 2012 cuatro propuestas no oficiales (non paper) de nuevos reglamentos sobre la comercialización de semillas y plantas11 (PMR) y la salud de las plantas (PH), los controles y la financiación. Después de consultar con los gobiernos y los servicios de la Comisión, un proyecto oficial de cuatro nuevos reglamentos debe proponerse al Consejo y al Parlamento Europeo durante los primeros meses de 2013.

La Via Campesina analizó dichos documentos y presenta una primera postura que se centra en los aspectos relacionados con “la comercialización de las semillas” sin prejuicio de nuevas posturas futuras sobre aspectos más horizontales, en especial respecto de los controles y la generalización del “paquete higiene” para la totalidad de las producciones agrícolas.

LA COMISIÓN DEBE REVISAR SU POSICIÓN PARA TOMAR EN CUENTA LOS DERECHOS DE LOS AGRICULTORES Y NO SÓLO LOS DE LA INDUSTRIA

Aún imprecisas, estas propuestas se presentan como una simplificación de los dispositivos normativos del acceso de las semillas al mercado. Por una parte buscan satisfacer a la industria de las semillas interesada por el monopolio exclusivo de las variedades distintas (D) homogéneas (H) y estables (S) protegidas por un Certificado de Obtención Vegetal (COV) a las que ofrecen la gestión del catálogo europeo2 y un registro de las variedades con descripción oficial conforme al actual catálogo, y, por otra parte, a las multinacionales de la ingeniería genética ansiosas por posicionar en el mercado sus manipulaciones genéticas patentadas sin tomarse el tiempo de homogeneizar las variedades en las que están integradas.

No podrán comercializarse más que las semillas de variedades conformes a la UPOV3 del 91 que puedan ser a la vez protegidos por un COV y no contengan más que plantas protegidas a su vez por una o varias patentes. Sólo las antiguas, que figuren en el catálogo “de conservación” o “sin valor intrínseco” antes de la entrada en vigor del nuevo reglamento benefician de un registro con descripción oficialmente reconocida (DOR) simplificado y menos oneroso. Pero ninguna nueva variedad, que no sea H ni S podrá acceder en lo sucesivo al registro. Las semillas de variedades campesinas “población” adaptadas y adaptables a la evolución de las condiciones de cultivo y de los climas siempre verán prohibida su comercialización.

Estas propuestas se fundan, por una parte en un atentado inaceptable a la agricultura de subsistencia y a los derechos de los campesinos de comercializar sus semillas, y, de otra parte, en nuevas restricciones sanitarias, medioambientales y de bioseguridad que buscan eliminar las semillas adaptadas a las agriculturas campesinas o biológicas et las pequeñas empresas de semillas. El estado actual de su redacción no permite decir si buscan abrir nuevas oportunidades o prohibir el derecho de los campesinos a intercambiar sus semillas.

La agricultura de subsistencia y los sistemas de intercambios formales de semillas entre agricultores han producido todas las especies cultivadas disponibles, luego se ha conservado y renovado de generación en generación toda la biodiversidad cultivada que sirve de recursos a las selecciones modernas. La prohibición de todo lo que no esté registrado hará desaparecer definitivamente la inmensa mayoría de las variedades locales conservadas de este modo.

Estos atentados a los derechos de los agricultores y al derecho a la alimentación tienen tendencia a exportarse. Europa es en efecto desde hace cincuenta años el laboratorio de leyes de semillas que ella impone a todo el planeta por medio del UPOV y de los Acuerdos de Libre Comercio. Los pueblos europeos deben rechazar esas leyes no sólo para ellos, sino también para todos los pueblos del mundo.

1) El acceso a las semillas destinadas a la agricultura de subsistencia debe seguir siendo un derecho humano inalienable

La agricultura mecanizada, la única capaz de manejar las semillas industriales, solo es practicada por menos del 10% de los campesinos del mundo. Las ¾ partes de los alimentos producidos en el planeta proceden de la agricultura de subsistencia destinada al autoconsumo y al comercio local. Muy diversificada y económica, esta agricultura sólo utiliza de modo casi exclusivo semillas campesinas. No le interesan las semillas industriales destinadas a los monocultivos de renta muy exigente en inputs químicos y destinadas al mercado global. La propaganda de la industria querría reducir la agricultura de subsistencia europea a un uso folklórico de ciertas « variedades antiguas » por « jardineros aficionados ». Los millones de pequeños campesinos de los países del Este recientemente incorporados a la Unión europea no cultivan para ocupar su tiempo de esparcimiento, ni para exportar en el mercado global, sino para la alimentación local. Hoy se les unen las poblaciones irlandesas, griegas, españolas, portuguesas… lanzadas a la calle por la crisis financiera y que ocupan tierras abandonadas para alimentarse.

Ninguna ley de semillas de comercialización o de propiedad industrial (COV o patente) en el mundo intentó limitar jamás el acceso a las semillas destinadas a la agricultura de subsistencia. La actual reglamentación europea se limita, ella también, a la producción y a la comercialización de semillas destinadas a la agricultura comercial (comercializadas “con vistas a una explotación comercial”). La industria utiliza desde hace varios años la propaganda orquestada alrededor de persecuciones judiciales abusivas iniciadas contra el comercio de semillas de variedades antiguas para intentar suprimir el derecho a vender semillas destinadas a la agricultura de subsistencia y que pertenecen a variedades no inscritas en el catálogo. El « no paper » pretende satisfacerlo. Al simplificar de esta manera el costo, la burocracia y las normas de inscripción, se harían entonces desaparecer millares de variedades campesinas antiguas, actuales y futuras que garantizan el derecho a la alimentación de las poblaciones más pobres. En efecto, estas poblaciones no disponen de medios financieros necesarios para comprar cada año las semillas protegidas por patentes de propiedad industrial que serían las únicas que quedarían disponibles en el mercado, junto con unas pocas variedades antiguas que pronto quedarán caducas, ni para comprar los inputs indispensables para su cultivo. ¿Esta evolución de las normas de comercialización es la premisa de la misma evolución de las normas de la propiedad intelectual de las semillas? Extendida a la escala planetaria, tiene por objetivo directo a millones de pequeños campesinos que resisten al acaparamiento de tierras por parte de las multinacionales: sin las semillas campesinas, no podrán alimentarse.

La comercialización que focaliza la agricultura de subsistencia de semillas no GM libremente reproductibles, antiguas o actuales, debe seguir exenta de toda obligación de certificación y de inscripción oficial. Para ello, el campo de aplicación de la normativa “catálogo” debe limitarse, como ahora, a la puesta en el mercado de semillas “con vistas a su explotación comercial”. Es suficiente que la variedad esté inscripta en una lista accesible al público, llevada por el operador para evitar cualquier confusión con la denominación de otras variedades. Las obligaciones mínimas con respecto a la capacidad germinativa, la pureza específica y varietal (salvo mezclas) y las precauciones sanitarias elementales deben ser suficientes para garantizar el carácter sano y justo del comercio de estas semillas.

2) Garantizar el derecho de los agricultores de intercambiar y de vender sus propias semillas

Este derecho se halla inscripto en el Tratado Internacional de semillas4 ratificado por la Unión Europea, con el fin de proteger la actividad de los agricultores que participan de la conservación de la biodiversidad cultivada en sus campos. La selección y la gestión dinámica de la biodiversidad cultivada en la granja no son actividades comerciales. Ellas no se hallan implicadas dentro de las leyes europeas actuales que se limitan a la comercialización, a título oneroso o gratuito, de semillas « con vistas a su explotación comercial ». La producción de estas semillas campesinas es indispensable para permitir la adaptación de los cultivos a los cambios climáticos y a las nuevas exigencias de disminución de los inputs químicos. Ella garantiza la autonomía de los campesinos y de los pueblos frente a la dominación de algunas firmas de semillas. El « no paper » quiere someterla al deseo caprichoso de los bancos de genes controlados por las firmas de semillas que sólo aceptan conservación dentro de cámaras frigoríficas ex situ o por digitalización informática, y que rechazan toda idea de conservación dinámica in situ en la granja.

Las redes de conservación in situ deben quedar fuera del campo de aplicación de las leyes sobre el comercio de semillas entre agricultores que contribuyan dentro del marco de sus producciones agrícolas, a la selección, a la conservación y/o a la gestión dinámica de la biodiversidad cultivada. Conforme a su objeto, definido en su artículo I, el reglamento PMR no debe aplicarse más que a los operadores que producen material vegetal de reproducción destinado a la puesta en el mercado y/o que lo comercialicen. Debe estar claramente indicado que los agricultores que producen su propio material vegetal de reproducción y lo intercambian en especies, gratuitamente o retribuido monetariamente, directamente con otros agricultores sin intermediario comercial ni oferta pública de puesta en el mercado, no son operadores a quienes se aplique el reglamento PMR.

3) Abrir el catálogo a las variedades de poblaciones adaptadas a las agriculturas campesinas y biológicas

El « no paper » introduce una nueva definición de la variedad, procedente de la convención UPOV del 1991 que se impone para toda inscripción y que excluye las variedades poblaciones. En efecto, sólo las variedades con caracteres definidos por « un genotipo (linajes puros) o cierta combinación de genotipos (híbridos F1 o poblaciones sintéticas) » son admitidas. Estas variedades estándares no pueden adaptarse a la diversidad de los territorios y a la variabilidad de los climas sin recurso importante a los inputs químicos. Su monopolio es un norme freno al desarrollo de las agriculturas campesinas y biológicas que utilizan la diversidad y la variabilidad intravarietales para adaptar sus cultivos. La inscripción DOR que no impone los criterios H y S no puede permitir la inscripción de variedades de población si éste no está asimismo sometido al respeto de esta definición del UPOV.

Por otra parte, la inscripción DOR no debe limitarse a las variedades antiguas, sino permanecer abierta a las nuevas variedades locales, campesinas, poblaciones adaptadas a las nuevas condiciones de cultivo que se impondrán a los agricultores, en especial con la ampliación de los cambios climáticos. Las variedades adaptadas a condiciones especiales de cultivo, y no a una región de origen o de adaptación específica, deben mantener el acceso a la inscripción DOR. Su mantenimiento no debe limitarse a una región específica. En fin, la exigencia de control de riesgos fitosanitarios o del medio ambiente exclusivamente a partir de la genética, la esterilización bilógica y/o el tratamiento químico de las semillas es una negación de las importantes capacidades de las agriculturas campesinas y biológicas de dominio de las enfermedades y de respeto al medio ambiente, especialmente a partir de buenas prácticas agrícolas.

La inscripción DOR sin exigencia de DHS y VAT debe estar abierta a las variedades poblaciones definidas por sus caracteres provenientes de combinaciones variables de varios genotipos. No se ha de reservar a las variedades comercializadas antes de la publicación del reglamento, sino permanecer abierto a toda nueva variedad, bien sea local o adaptada a condiciones especiales de cultivo. Sólo las variedades locales, vinculadas a una región determinada, deben ser mantenidas en su región de origen, excepto si hay una imposibilidad técnica (necesidad de aislamiento importante de ciertas especies alógamas). Las semillas de todas las especies pertenecientes a dichas variedades deben poder ser vendidas en la categoría “estándar” sin obligación de certificación. Las normas sanitarias y de medio ambiente de la agricultura química no deben imponerse a las agriculturas campesinas y biológicas. El reglamento PH debe incluir artículos especiales al respecto.

4) Cerrarles el paso a las variedades y a las plantas patentadas y manipuladas genéticamente

La reglamentación actual garantiza un acceso exclusivo al mercado de las semillas para las variedades homogéneas (H) y estables (E) que puedan protegerse por un COV. Las variedades no H y no E tienen patentes, pero hoy ellas sólo pueden cultivarse bajo contrato de integración sin intercambio de título de propiedad sobre las semillas y la cosecha. Por otra parte, los poseedores de patentes sobre modificaciones genéticas de las plantas quieren comercializar sus innovaciones sin verse obligados a pasar por las largas multiplicaciones indispensables para la H y para la E de las variedades. El « no paper » les propone un nuevo procedimiento de inscripción: « descripción oficialmente reconocida » que no se halla más sometida a las obligaciones de H y de E.

Por otro lado, numerosos consumidores, especialmente del sector bio, rechazan todo tipo de modificación genética que viole la integridad de la célula vegetal, no sólo la transgénesis hoy etiquetada, sino también la muta génesis y la fusión celular, y también toda otra técnica que lleve a una modificación genética que no se efectúe naturalmente por multiplicación y/o por recombinación natural.

La inscripción DOR, « descripción oficialmente reconocida » debe reservarse a las variedades no modificadas genéticamente, libremente reproducibles, y quedar prohibida no sólo a toda variedad protegida por un COV, sino también a las variedades patentadas o cuyas plantas se hallan protegidas por patentes. La inscripción debe acompañarse de una obligación de información sobre los procesos de modificación genética utilizados5.

5) Luchar contra la biopiratería

El COV respeta parcialmente las obligaciones de ventajas compartidas definidas por la Convención sobre la Diversidad Biológica dejando la nueva variedad protegida libre de utilización para seleccionar otra. Este respeto no es total puesto que desde la Convención UPOV de 1991 y el reglamento europeo 2100/94, prohíbe o limita la libertad de utilización de las semillas de granja. La patente no respeta ninguna de estas obligaciones. Por la contra, prohíbe toda reutilización de las semillas y de las plantas a las que se aplica su protección. Dentro del marco actual que no impone ninguna información sobre los recursos genéticos utilizados, es imposible aplicar las obligaciones y los acuerdos de Nagoya, en especial, comprobar si las obligaciones de consentimiento previo y de ventajas compartidas fueron respetadas.

Toda inscripción no acompañada, por una parte, de una información precisa sobre toda forma de propiedad industrial que pueda aplicarse a las plantas de la variedad (COV sobre las variedades o patente sobre las plantas) y sobre los recursos filogenéticos utilizados para conseguir la nueva variedad, y, por otra parte, de la prueba del respeto de las obligaciones de consentimiento previo y de ventajas compartidas, debe excluir toda limitación de reutilización libre de la variedad para seleccionar otra y comercializarla, o para las semillas de granja.6

6) Proteger la salud y el medioambiente

Las autoridades competentes deben poder, como lo hacen hoy, rechazar la inscripción de una variedad si presenta un riesgo para la salud humana, animal o vegetal, o el medioambiente. Las autoridades nacionales deben poder, por las mismas razones, rechazar la comercialización de semillas y el cultivo sobre su territorio de semillas de variedades inscritas en el catálogo europeo.

7) No desviar las reglas de seguridad sanitaria para reforzar la apropiación de las semillas mediante derechos de propiedad industrial

Las leyes de protección de la propiedad intelectual dejan la carga de la prueba de posibles falsificaciones exclusivamente a los detentores del título de propiedad. En ausencia de presunción de falsificación, los agricultores no tienen ninguna obligación de informar a los detentores. La elección de las variedades cultivadas está, en efecto, protegida por el derecho a la confidencialidad de las informaciones de carácter personal y profesional. Las obligaciones de trazabilidad de las semillas impuestas a los operadores por razones de seguridad sanitaria (artículo 57 del reglamento PH) no deben de poder ser desviadas de su objetivo por las autoridades competentes que tienen acceso a esas informaciones. No deben de poder transmitirse a los detentores de títulos de propiedad industriales. La ausencia de garantía de no transmisión de dichas informaciones no podría más que incitar a los agricultores a no respetar sus obligaciones sanitarias.

8) Mantener un servicio público de inscripción y de control al alcance del sector financiero y a la normativa de pequeños operadores

La gestión del catálogo europeo ha sido confiada a la Oficina Comunitaria de las Variedades Vegetales (OCVV) que administra los COV. Podrán inscribirse directamente variedades a nivel europeo (lista A) y supervisar las inscripciones nacionales (lista B). La inscripción de ámbito europeo no puede tomar en cuenta los ecosistemas locales. No favorecerá más que a las empresas que pretenden inundar todo el mercado europeo con las mismas variedades “fuera de suelo”, dependientes exclusivamente de los inputs y totalmente desconectadas de los territorios. Dichas variedades son contrarias a los objetivos de reducción de los inputs, a la adaptación local a los cambios climáticos y a la biodiversidad.

El “non paper” organiza una privatización total y definitiva de los servicios públicos de inscripción y de control. Los nuevos procedimientos, de autocontrol y de auto-concesión de certificados sanitarios “bajo control oficial” solo son accesibles para grandes operadores que puedan amortiguar con grandes cantidades de semillas comercializadas las exigencias de equipamientos (parcelas de ensayos autorizados, laboratorios…), de contratación de personal cualificado y capacitado y de multiplicación de los análisis. Si faltan los grandes operadores, los servicios públicos no podrán mantenerse en funciones y serán sustituidos por organismos de certificación implantados por la industria de las semillas. La dependencia comercial de organismos privados respecto de sus clientes más importantes que garanticen su supervivencia económica abre la puerta a todas las desviaciones. Los pequeños operadores, incapaces de responder a las exigencias normativas serán considerados a priori como los responsables del más mínimo incidente comercial o sanitario, sin recurso posible, con la única excusa de que no habrán podido implantar las medidas de gestión de riesgos impuestas.

La inscripción de las variedades no debe hacerse a nivel europeo sino únicamente a nivel nacional. La certificación debe seguir siendo una misión oficial realizada directamente por las autoridades competentes y no por operadores privados. La inscripción de variedades y el control de la calidad de las semillas deben ser un servicio público accesible a todos, gratuito para las variedades y las semillas libremente reproducibles, obtenidas y producidas de tal manera que puedan efectuarse naturalmente por multiplicación y/o por recombinación natural, y exentas de todo título de propiedad industrial. Las obligaciones sanitarias, de bioseguridad y de trazabilidad deben ser proporcionales al tamaño de las empresas a las que se aplican.

1  En lo sucesivo, la palabra “semillas” incluye “plantas y semillas”

2  A cargo de la Oficina Comunitaria de las Variedades Vegetales (OCVV) que realiza el registro y el control de las COV

3  Unión para la Protección de las Obtenciones Vegetales

4  TIRPAA : Tratado Internacional sobre los Recursos Filogenéticos para la Alimentación y la Agricultura

5  Nosotros reclamamos la prohibición del COV tal como está definido en el reglamento europeo 2100/94, de todo tipo de patente sobre la reproducción del ser vivo y de las plantas transgénicas. Queremos una evaluación sanitaria, de medio ambiente y socio-económica de todas las otras tecnologías de manipulación genéticas. Si esta evaluación autoriza a algunas de ellas, nosotros queremos una obligación de etiquetaje de las semillas y de los productos que provienen de ellos. Estas prohibiciones o regulaciones dependen de modificaciones de otras reglamentaciones sobre los DPI y sobre la bioseguridad que se debe aún obtener.

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